Desde los tiempos antiguos los que hacían esta práctica lo hacían
erróneamente.
Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio;
Afligí con ayuno mi alma,
Y mi oración se volvía a mi seno. (Sal 35:13)
Lloré afligiendo con ayuno mi alma,
Y esto me ha sido por afrenta. (Sal 69:10)
Veamos lo que nos dice Dios al respecto.
¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que
incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis
esto ayuno, y día agradable a Jehová? (Is 58:5)
¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes
albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu
hermano? (Is 58:7)
Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e
irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia. (Is
58:8)
Usted se dirá; Pero Jesús Ayuno. Es bien cierto que Jesús no comió por 40
días.
Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.
(Mt 4:2)
Pero es también cierto que Jesús no fue tomado por El Espíritu al desierto
para que ayunara.
Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado
por el diablo. (Mt 4:1)
Al estar en comunión intima y estrecha con Dios hasta el hambre desaparece.
Vea lo que paso con moisés.
Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió
pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez
mandamientos. (Ex 34:28)
Moisés no subió al monte para ayunar.
Lo mismo Elías con deseo de llegar al monte de Dios camino 40 días y 40
noches sin comer.
Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida
caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. (1R
19:8)
Note que la intención no era la de abstenerse de comer sino llegar;
Lo mismo nosotros al estar alabando y glorificando a Dios, no podemos parar
simplemente porque sintamos hambre (no solo de pan vivirá el hombre).
No es que el privarnos de comer para glorificar a Dios sea erróneo, lo
erróneo es el enfoque que se le da.
Ayunamos (nos privamos de alimentos) no para Dios (como ofrenda) Ayunamos
para nosotros mismos.
Habla a todo el pueblo del país, y a los sacerdotes, diciendo: Cuando
ayunasteis y llorasteis en el quinto y en el séptimo mes estos setenta años,
¿habéis ayunado para mí? (Zac 7:5)
Y cuando coméis y bebéis, ¿no coméis y bebéis para vosotros mismos? (Zac
7:6)
Cuando Ayunamos golpeamos nuestro cuerpo para subyugarlo para la gloria de
Dios y así ponerlo en servidumbre (al servicio de los demas).
Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo,
no como quien golpea el aire, (1Co 9:26)
Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido
heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. (1Co 9:27)
Concluimos que el verdadero ayuno para Dios, es buscar la gloria de Dios.
Y buscar el servicio a los demás dentro de la Iglesia para edificación y
fuera para salvación (evangelizar).
¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y
no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro
propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores. (Is
58:3)
¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad,
soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que
rompáis todo yugo? (Is 58:6)
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