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Ayuno

 

Sabemos que el ayuno es el abstenerse de comer, esto se ha hecho una rutina religiosa para obtener el favor de Dios.

El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; (Lc 18:11)
Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. (Lc 18:12)

En la religión lo usan para aparentar una santidad inexistente.

Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. (Mt 6:16)

Desde los tiempos antiguos los que hacían esta práctica lo hacían erróneamente.

Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio;
Afligí con ayuno mi alma,
Y mi oración se volvía a mi seno. (Sal 35:13)

Lloré afligiendo con ayuno mi alma,
Y esto me ha sido por afrenta. (Sal 69:10)

Veamos lo que nos dice Dios al respecto.

¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová? (Is 58:5)

¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? (Is 58:7)
Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia. (Is 58:8)

Usted se dirá; Pero Jesús Ayuno. Es bien cierto que Jesús no comió por 40 días.

Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. (Mt 4:2)

Pero es también cierto que Jesús no fue tomado por El Espíritu al desierto para que ayunara.

Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. (Mt 4:1)

Al estar en comunión intima y estrecha con Dios hasta el hambre desaparece.

Vea lo que paso con moisés.

Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos. (Ex 34:28)

Moisés no subió al monte para ayunar.

Lo mismo Elías con deseo de llegar al monte de Dios camino 40 días y 40 noches sin comer.

Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. (1R 19:8)

Note que la intención no era la de abstenerse de comer sino llegar;

Lo mismo nosotros al estar alabando y glorificando a Dios, no podemos parar simplemente porque sintamos hambre (no solo de pan vivirá el hombre).

No es que el privarnos de comer para glorificar a Dios sea erróneo, lo erróneo es el enfoque que se le da.

Ayunamos (nos privamos de alimentos) no para Dios (como ofrenda) Ayunamos para nosotros mismos.

Habla a todo el pueblo del país, y a los sacerdotes, diciendo: Cuando ayunasteis y llorasteis en el quinto y en el séptimo mes estos setenta años, ¿habéis ayunado para mí?  (Zac 7:5)
Y cuando coméis y bebéis, ¿no coméis y bebéis para vosotros mismos? (Zac 7:6)

Cuando Ayunamos golpeamos nuestro cuerpo para subyugarlo para la gloria de Dios y así ponerlo en servidumbre (al servicio de los demas).

Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, (1Co 9:26)
Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. (1Co 9:27)

Concluimos que el verdadero ayuno para Dios, es buscar la gloria de Dios.

Y buscar el servicio a los demás dentro de la Iglesia para edificación y fuera para salvación (evangelizar).

¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores. (Is 58:3)

¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?  (Is 58:6)

 

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