Son la expresión de nuestra concupiscencia
Si no que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído
y seducido. (Stg 1:14)
Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el
pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. (Stg 1:15)
Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es
contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que
quisiereis. (Gá 5:17)
Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se
sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; (Ro 8:7)
Nosotros somos del Espíritu no pensamos en las cosas de la carne.
Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que
son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. (Ro 8:5)
Siendo bautizados (ver Doctrina De Bautismo) Sabemos que nuestro viejo hombre
fue crucificado.
Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él,
para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al
pecado. (Ro 6:6)
Para no vivir según la carne y así agradar a Dios.
Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. (Ro 8:8)
Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el
Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo,
no es de él. (Ro 8:9)
Nos es necesario despojarnos del viejo hombre.
En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está
viciado conforme a los deseos engañosos, (Ef 4:22)
Porque si vivimos conforme a la carne moriremos.
Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu
hacéis morir las obras de la carne, viviréis. (Ro 8:13)
El que siembra para su carne segará corrupción.
No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre
sembrare, eso también segará. (Gá 6:7)
Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que
siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. (Gá 6:8)
El Espíritu por medio de Pablo hacia énfasis en no andar en las obras de la
carne.
Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en
lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, (Ro 13:13)
Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está
fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. (1Co
6:18)
No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos
a otros. (Gá 5:26)
No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con
sus hechos, (Col 3:9)
Porque manifiestas son las obras de la carne.
Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación,
inmundicia, lascivia, (Gá 5:19)
Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas,
disensiones, herejías, (Gá 5:20)
Envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca
de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican
tales cosas no heredarán el reino de Dios. (Gá 5:21)
Jesús manda a VELAR Y ORAR para no caer. Ya que
la carne es debil.