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La Fe Probada

 

Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; (Lc 22:31)

Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. (Lc 22:32)

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,  (Stg 1:2)
Sabiendo que
la prueba de vuestra fe produce paciencia. (Stg 1:3)

Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; (Prueba de nuestra fe) (Ro 5:3)

Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, (1P 1:7)

Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida.  (2Co 1:8)

Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; (2Co 1:9)

Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados;  (2Co 4:8)
Perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;  (2Co 4:9)
Llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. (2Co 4:10)

Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios. (2Co 4:15)

Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; (2Co 4:17)

Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. (Stg 1:12)

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;  (1P 5:8)
Al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.  (1P 5:9)
Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. (1P 5:10)

Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones (pruebas de nuestra fe) entremos en el reino de Dios. (Hch 14:22)

Algunas de las pruebas de la fe a los primeros discípulos fueron manifiestas así:

Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado.  (Mr 4:35)
Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas.  (Mr 4:36)
Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. (Esta es la prueba de la fe) (Mr 4:37)
Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?  (Mr 4:38)
Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar:
Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.  (Mr 4:39)
Y les dijo:
¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? (Mr 4:40)

Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. (Mt 14:25)
Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. (Mt 14:26)
Pero en seguida Jesús les habló, diciendo:
¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! (Mt 14:27)
Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. (Mt 14:28)
Y él dijo:
Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. (Mt 14:29)
Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; (Esta es la prueba de la Fe o tribulación) y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! (Mt 14:30)

Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? (Mt 14:31)

Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? (Esta es la prueba de la fe.) (Jn  6:5)
Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. (Jn 6:6)

Sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones. (1Ts 2:4)

AMEN
QUE DIOS LOS BENDIGA! ! !

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