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La Oración
Es la manera como el hombre ha hecho contacto con Dios, para expresar sus
deseos, aflicciones, peticiones o para darle gracias.
Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el
sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de
Jehová, (1S 1:9)
ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. (1S 1:10)
Mas luego que fue puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado
grandemente en la presencia del Dios de sus padres. (2Cr 33:12)
Y habiendo orado a él, fue atendido; pues Dios oyó su oración, y lo restauró
a Jerusalén, a su reino. Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios. (2Cr
33:13)
Y oré a Jehová en aquel tiempo, diciendo: (Dt 3:23)
Señor Jehová, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza, y tu mano
poderosa; porque ¿qué dios hay en el cielo ni en la tierra que haga obras y
proezas como las tuyas? (Dt 3:24)
Pase yo, te ruego, y vea aquella tierra buena que está más allá del Jordán,
aquel buen monte, y el Líbano. (Dt 3:25)
Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y
abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba
tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía
hacer antes. (Dn 6:10)
Note que todas estas personas tenían el beneplácito de Dios. (heran aceptos)
Porque los ojos del Señor están sobre los justos,
Y sus oídos atentos a sus oraciones;
Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal. (1P 3:12)
Jehová está lejos de los impíos;
Pero él oye la oración de los justos. (Pr 15:29)
No hay manera para una persona alejada de Dios tener ese contacto.
El que aparta su oído para no oír la ley,
Su oración también es abominable. (Pr 28:9)
Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos;
asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre
vuestras manos. (Is 1:15)
Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos;
dejad de hacer lo malo; (Is 1:16)
aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced
justicia al huérfano, amparad a la viuda. (Is 1:17)
Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como
la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí,
vendrán a ser como blanca lana. (Is 1:18)
Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios,
y hace su voluntad, a ése oye. (Jn 9:31)
Vea que aun detalles en nuestro hogar pueden ser estorbos en nuestras
oraciones.
Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la
mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida,
para que vuestras oraciones no tengan estorbo. (1P 3:7)
Ahora bien, usted dirá que algunos o muchos oran a Dios sin ser tan aceptos
que digamos es cierto.
Algunos hablan solos, mucha palabrería sin que Dios los escuche.
Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que
por su palabrería serán oídos. (Mt 6:7)
Otros simplemente son hipócritas
Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie
en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los
hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. (Mt 6:5)
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las
casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto
recibiréis mayor condenación. (Mt 23:14)
El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy
gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni
aun como este publicano; (Lc 18:11)
Al orar, muchas veces, pedir como conviene no lo sabemos, entonces es el
espíritu quien intercede por nosotros.
Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué
hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede
por nosotros con gemidos indecibles. (Ro 8:26)
El Señor Jesús nos enseña el porque tenemos que orar.
Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad
que no entréis en tentación. (Lc 22:40)
Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo. (Mr
13:33)
Nos declara su eficacia
¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría
más de doce legiones de ángeles? (Mt 26:53)
Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis. (Mt 21:22)
Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis,
y os vendrá. (Mr 11:24)
También nos enseña como orar.
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu
Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en
público. (Mt 6:6)
No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas
tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. (Mt 6:8)
Vosotros, pues, oraréis así: Padre
nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. (Mt 6:9)
Venga tu reino. Hágase tu voluntad,
como en el cielo, así también en la tierra. (Mt 6:10)
El pan nuestro de cada día, dánoslo
hoy. (Mt 6:11)
Y perdónanos nuestras deudas, como
también nosotros perdonamos a nuestros deudores. (Mt 6:12)
Y no nos metas en tentación, mas
líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos
los siglos. Amén. (Mt 6:13)
Note: que la oración esta dirigida a Dios con la única intención, que su
nombre sea santificado.
Orando cada uno de nosotros, no como entes aislados, sino presentándonos,
como iglesia, como un cuerpo (vea que habla en plural)
y todo lo que pedimos esta en función de la salvación: Concluimos, que la
oración es la clave que el Señor nos enseño, para mantenernos firmes en la
salvación.
Amen.
Que Dios Los Bendiga! ! !
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