Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados,
contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo,
contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. (Ef 6:12)
Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal. (2Ts 3:3)
En nuestra lucha, EL Señor
ES NUESTRA VICTORIA.
Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino
celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. (2Ti 4:18)
Jehová te guardará de todo mal;
El guardará tu alma. (Sal 121:7)
Jehová guardará tu salida y tu entrada
Desde ahora y para siempre. (Sal 121:8)
El te librará del lazo del cazador,
De la peste destructora. (Sal 91:3)
Con sus plumas te cubrirá,
Y debajo de sus alas estarás seguro;
Escudo y adarga es su verdad. (Sal 91:4)
No temerás el terror nocturno,
Ni saeta que vuele de día, (Sal 91:5)
Ni pestilencia que ande en oscuridad,
Ni mortandad que en medio del día destruya. (Sal 91:6)
Caerán a tu lado mil,
Y diez mil a tu diestra;
Mas a ti no llegará. (Sal 91:7)
Tenemos que someternos a Dios, para que el enemigo huya.
Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. (Stg
4:7)
Permaneciendo firmes en la fe (velando) es como
logramos vencer a través de Cristo a nuestro enemigo.
No creyendo que por nuestra fuerza. (Sobrios)
Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león
rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; (1P 5:8)
Al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van
cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. (1P 5:9)
Nuestra armadura son poderosas en Dios.
Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios
para la destrucción de fortalezas, (2Co 10:4)
Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el
día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. (Ef 6:13)
Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la
coraza de justicia, (Ef 6:14)
Y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. (Ef 6:15)
Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de
fuego del maligno. (Ef 6:16)
Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra
de Dios; (Ef 6:17)
Con todo a nuestro favor, tenemos promesa.