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Transgresión, Restauración, Salvación.

El hombre fue creado para ser Señor de toda la Creación.

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. (Ge 1:26)

Dios le dio ayuda idónea.

Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. (Ge 2:18)

Dios lo puso en el huerto de Edén para que lo labrara y lo guardase.

Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. (Ge 2:15)

Ahora bien: ¿Lo guardase de que o de quien?
Nótese que antes de Adán fue Satanás quien estuvo en el Edén.

En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. (Ez 28:13)

Y fue Satanás quien a través de la serpiente (creación de Dios).
Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. (Ge 1:24)

Uso a la mujer para vencer a Adán y así consumar la Transgresión.

Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?  (Ge 3:1)
Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;  (Ge 3:2)
pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. (Ge 3:3)
Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; (Ge 3:4)
sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. (Ge 3:5)
Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. (Ge 3:6)

Y sabemos que el vencido es hecho esclavo.

Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció. (2P 2:19)

Hasta aquí vemos que Adán fue derrotado en su propio terreno al no obedecer los mandatos de Dios de labrar y guardar el huerto que DIOS HABIA PLANTADO.

Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. (Ge 2:8)

Y comer del fruto prohibido.

Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. (Ge 3:17)

Por lo cual todos nosotros morimos.

Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. (Ro 5:12)

O sea que por la Transgresión de uno, vino la condenación a todos.

Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. (Ro 5:16)

Con la restauración, Dios opera contrarrestando la obra de Satanás.
También la mujer fue usada para traer la restauración.

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. (Lc 1:30)
Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. (Lc 1:31)

Jesús fue engendrado para ser Señor.

Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. (Jn 13:13)

Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. (Hch 2:36)

Dios lo puso en el plantío de Jehová (su pueblo)

A ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. (Is 61:3)

Lo único que este plantío estaba en terreno de Satanás (El mundo).

Jesús recibe mandato similar de labrarlo y guardarlo.

Jesús si lo guardo.

Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. (Jn 17:12)

El guardo todos los mandatos de Dios.

Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. (Jn 15:10)

Se hizo obediente.

y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. (Fil 2:8)

Y por su obediencia logramos la vida.

Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. (Ro 5:18)
Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. (Ro 5:19)

Jesús derrota a Satanás en su propio terreno.

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. (Jn 16:33)

Es aquí donde la obra de Dios continua (Salvación).
Así como Adán tubo ayuda idónea, así también Jesús.
Nosotros (La Esposa) somos su ayuda idónea en su obra que es la SALVACION.

Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente. (Ap 22:17)

Los hijos de Dios somos los que hacemos su obra.

Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. (Jn 10:37)

De la manera como Dios envió a Jesús, así Él nos envía.

Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. (Jn 17:18)

A vencer al mundo.

Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. (1Jn 5:4)

Note que dice EL QUE VENCIERE.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios. (Ap 2:7)

El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. (Ap 3:5)

Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. (Ap 3:12)

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. (Ap 3:21)

El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. (Ap 21:7)

Concluimos: Que somos labranza de Dios.

Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. (1Co 3:9)

Dios es el labrador.

Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. (Jn 15:1)

Y toda planta que no es plantada por Dios es desarraigada.

Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. (Mt 15:13)

Y de entre nosotros ha establecido ministerios para ser edificados y guardados.

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, (Ef 4:11)
a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, (Ef 4:12)
hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; (Ef 4:13)
para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, (Ef 4:14)
sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, (Ef 4:15)
de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor. (Ef 4:16)

AMEN
Que Dios Los Bendiga! ! !

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